lunes, abril 04, 2011

Sistema de Evaluación Docente, ¿ seguimos en lo de hoy o proponemos algo nuevo?

Luis nos acerca este artículo aparecido en El Observador y que nos parece bien interesante proponer para la reflexión:

> De "El Observador"
> *Evaluación docente. Mirando hacia Chile*

> El sistema educativo chileno es referido frecuentemente como un modelo a
> seguir. Las últimas pruebas PISA, del año 2009, ubicaron al país trasandino
> en el puesto 44 entre 66 países. Si bien Uruguay no se posicionó tan lejos
> (quedó en el lugar 47), y ambos países presentan problemas similares,
> algunos expertos apuntan a replicar en el sistema educativo local, el modelo
> chileno de evaluación de docentes y alumnos. Pero no todos están de acuerdo.
>
> Desde 1996, existe en Chile el Sistema Nacional de Evaluación del Desempeño
> Docente (SNED), que incluye incentivos económicos para los profesores de
> acuerdo a su desempeño, y compara los rendimientos de los centros educativos
> con un mismo contexto socioeconómico, con el objetivo de fomentar la
> competencia. En el caso de los docentes, éstos deben abandonar la docencia
> si registran tres años consecutivos con desempeño insatisfactorio. Según la
> investigadora de la Universidad de la República, María Ester Mancebo, con
> este tipo de políticas, “Chile se convirtió en el paradigma de la
> transformación liberal de la educación para defensores y detractores”.
>
> Uruguay, en tanto, está en la otra punta respecto a la evaluación educativa.
>
> El presidente de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza
> Secundaria (Fenapes), Walter Zunino, calificó como un “mecanismo perverso”,
> el de la evaluación por centro educativo, ya que “se estigmatizaría a
> algunos liceos. Si se aplicara en Uruguay tendríamos la misma desigualdad
> que ahora pero con mayor intensidad”.
>
> Por su parte, el consejero del Consejo Directivo Central (Codicen) de la
> Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Daniel Corbo, opinó que
> si bien el sistema chileno no sería compatible con el de nuestro país, no
> descartó la utilidad de evaluar a los docentes –e incentivarlos
> económicamente- para mejorar el rendimiento.
> Corbo apuntó de todas formas, que el sistema educativo chileno “hasta ahora
> no ha mostrado más que el uruguayo”, y consideró que los resultados del país
> trasandino en las pruebas PISA, “son tan malos como los de Uruguay”.
>
> Si bien los especialistas chilenos destacan algunos avances, las críticas
> respecto a la inequidad de los resultados, son similares a las de nuestro
> país. Como apuntó el director del Centro de Políticas Comparadas de
> Educación de la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile, “las
> desigualdades sociales se traducen en disparidades educacionales”.
> (El Observador, págs. 2-3; 03/04/2011)

NdeR: llama la atención el planteo tantas veces oído y del que en este caso se hace eco el presidente de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), Walter Zunino, de "calificar como un “mecanismo perverso”, el de la evaluación por centro educativo, ya que “se estigmatizaría a algunos liceos". Si se aplicara en Uruguay tendríamos la misma desigualdad que ahora pero con mayor intensidad”.

En mi opinión, la evaluación de centros educativos y de docentes no aumenta o disminuye desigualdades sino que simplemente las muestra. De esa forma es que se puede trabajar y cambiar algo. De lo contrario no hay posibildades de cambiar cuando no hay mediciones objetivas y todo queda en el "me parece que está mal o me parece que está bien".
Soy un firme partidario de las evaluaciones de centros y de docentes, porque como dijo luego Corbo en esta nota, me parece imprescinbible que se pueda premiar las buenas gestiones institucionales y los buenos docentes que saben motivar y mantener atentos a sus alumnos. Conozco varios docentes muy buenos, algunos bastante jóvenes, pero ninguno de ellos destaca en la masa docente, porque los criterios no están hechos como para mostrar sus talentos.
Igualmente sin evaluacion y sin premios o castigos, las direcciones de los liceos pasan sin pena ni gloria, sin incentivos verdaderos para mostrar y llevar adelante proyectos educativos novedosos y motivantes.

Sin hacer apología de "A mi maestro con cariño" y todas las películas que luego aparecieron sobre el mismo tema, está claro que un sistema que evalúe y haga visible dicha evaluación va a permitir que destaquen aquellos vocacionales y que puedan acceder a cargos de responsabilidad por encima del mediocre sistema de la antiguedad en el cargo.
Por cierto, las inequidades que surgen de la desigualdad social no se superan con el voluntarismo de un maestro o de un director de liceo, es necesaria una visión sistémica.
Pero tampoco se logran resultados si sólo hay una visión sistémica y una ejecución burocrática.
En este sentido, como forma de unir ambos conceptos a lo que venimos diciendo antes, entendemos que puede ser muy interesante si por ejemplo, se replica el concepto de los "Bonos Concursables del MEC", o sea, si ANEP se propusiera contar con este mecanismo para apoyar económicamente a proyectos educativos locales que presenten buenas ideas, concretas y aplicables y que sean ejecutables en el año.
Los proyectos concursables de ANEP generarían una interesante y sana competencia y aquellos exitosos podrían luego aspirar a otro tipo de tratamiento ya más formal por parte de las autoridades y la posiblidad de repeticiones en otros centros.

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